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Tener un spa en casa es regalarse un paréntesis de bienestar en cualquier momento. Pero para transformar un simple baño en una verdadera sesión de spa completa, algunas buenas prácticas marcan la diferencia. Preparación, duración, hidromasaje, recuperación…

Aquí tiene el ritual ideal para disfrutar plenamente de su spa en casa.

Antes de la sesión: crear las condiciones adecuadas

Ducha después de un spa

Tome una ducha rápida

Una ducha tibia antes de entrar en el spa permite:

  • limpiar la piel
  • preservar la calidad del agua
  • mejorar el confort durante la sesión

Evite las cremas o aceites antes de la inmersión.

Compruebe la temperatura del agua

La temperatura ideal se sitúa generalmente entre 36 y 38 °C.

Por encima de esta, la sesión debe ser más corta para que siga siendo cómoda.

Relajación durante un spa

Cuide el ambiente

Una sesión de spa lograda también depende de la atmósfera:

  • luz suave o tenue
  • música relajante de fondo
  • toallas y albornoz al alcance de la mano

El objetivo: desconectar desde los primeros minutos.

Durante la sesión: momento de relajación e hidromasaje

Mujeres relajándose en un spa

Disfrute de las boquillas de masaje

Los spas están equipados con boquillas diseñadas para tratar diferentes zonas del cuerpo:

  • espalda
  • hombros
  • lumbares
  • piernas

Alterne las posiciones para beneficiarse plenamente de los efectos del hidromasaje.

Microsilk

Respete la duración ideal

Una sesión de spa dura de media:

  • de 15 a 30 minutos, según la temperatura y sus sensaciones

No es necesario prolongarla en exceso: la calidad prima sobre la duración.

Mujer en un spa

Respire lentamente

Adopte una respiración tranquila y profunda. Esta favorece la relajación muscular y ayuda al cuerpo a liberar las tensiones acumuladas.

Después de la sesión: prolongar los beneficios

Mujer en un spa de burbujas

Salga progresivamente del spa

Levántese lentamente para evitar la sensación de mareo. Séquese y envuélvase en un albornoz o una toalla caliente.

Hidrátese

El calor del agua favorece la sudoración. Recuerde beber agua o una bebida tibia después de la sesión.

Mujer hidratándose después de un spa

Concédase un tiempo de reposo

Instálese cómodamente durante unos minutos. Este momento de descanso permite al cuerpo asimilar plenamente los efectos relajantes de la sesión.

Para un uso de bienestar:

  • de 2 a 3 sesiones por semana son ideales

  • Un uso regular favorece la relajación y el equilibrio global

Escuchar al cuerpo sigue siendo esencial: adapte la frecuencia a su ritmo.